lunes, 21 de diciembre de 2015

CURIOSIDADES: UN CUENTO DE JARDIEL PONCELA SIN LA LETRA A

El chófer nuevo, narración escrita sin la letra A


Enrique Jerdiel Poncele
   Me lo cedió mi tío Heliodoro y me lo recomendó de un modo muy expresivo, diciéndome:
-¡Es un chófer único en el globo, créeme! Si dispone de un buen coche, este hombre consigue prodigios enormes, que en un circo le hubiesen hecho rico como un “pudding”… Obedéceme y sírvete de él; tú tienes un coche estupendo y te mueres de tedio, ¿no es cierto? Pues te juro, querido sobrino, que cediéndote un chófer como Melecio te pongo en condiciones de ser testigo, e incluso intérprete, de diversiones inconcebibles, sin precedentes, desde luego, en el mundo de lo locomotivo. Porque como este chófer no existen dos…
Melecio Volodio, el chófer propuesto, que presenció el momento descrito, sonrió entonces con gesto misterioso. En el fondo, y según sospeché, nuestro hombre encontró insuficiente el discurso de mi tío Heliodoro. Por lo que yo me dije en mi interior: O este individuo es, en efecto, un genio conduciendo, o es soberbio como un rey del Tíbet y como un florero de Sèvres.
Pero confieso que en lo de soberbio me equivoqué. Melecio descubrió pronto su condición de espíritu sencillo.
No bien concluyó mi tío su elogio, el chófer sonrió de nuevo; después rozó levemente el borde izquierdo de su sombrero frégoli color crepúsculo griego, se inclinó con un gentil movimiento y murmuró:
-Tómeme el señor, que conozco mi oficio…
Y sin otros incidentes que mereciesen ser escritos, Melecio Volodio quedó elegido chófer de mi “seis cilindros” con cien duros de sueldo.
Enrique Jerdiel
*   *   *
Doce excursiones, que tuvieron un epílogo tristemente quirúrgico, me convencieron en un solo mes de como Melecio no existió en el universo del chófer ninguno.
Prescindo, diciendo esto, de su dominio peregrino del motor: Volodio no sólo conservó de continuo en los extremos de sus dedos los secretos dificultosos de mi “Mercedes”, sino que en el tiempo que vivió conmigo domesticó el motor de un modo mirífico, y el coche corrió, y frenó, y se detuvo, y retrocedió obedeciendo como un perrito lulú los gritos viriles de su chófer.
Cientos de conocidos míos vinieron, incluso desde Londres y desde Berlín, con el deseo de ver por sus propios ojos el curioso fenómeno. Y se volvieron envueltos en estupor y bizcos del derecho.
Pero este mérito de mi chófer, con ser enorme, resultó pequeño y ridículo en frente de otros méritos inconcebibles de Melecio Volodio.
Uno, sobre todos, me preocupó en extremo, y se convirtió de súbito en obsesión terrible de mis nervios, en un “leit motiv” de desequilibrio que no sé cómo no me perturbó de un modo definitivo el cerebro.
El mérito en cuestión, y que referiré lo mejor que me dejen mis insuficientes dotes de escritor, estribó, señores, en el frío desdén con que Melecio Volodio miró siempre el peligro.
¿Fue el desprecio de los bienes terrenos? ¿Fue un deseo de morir, fruto de desilusiones y de dolores ocultos? ¿Fue, simplemente heroísmo? ¿O fue el gusto por servirme y el prurito de divertir, con emociones fuertes, mi vivir tedioso?
Lo ignoro, no lo sé… Pero es lo cierto que siempre que el chófer nuevo puso en movimiento el motor de mi coche ejecutó sorprendentes ejercicios llenos de riesgo que pusieron enhiesto el vello de mi piel.
Veces y veces, con empedernimiento curioso, Melecio Volodio sembró el terror en todos los sitios por donde metió el coche; destrozó los vidrios de infinitos comercios, derribó postes telefónicos y luminosos, hizo cisco trescientos coches de servicio público, pulverizó los esqueletos de miles de individuos, suprimiéndolos del entretenido mundo de los vivos, en oposición con sus evidentes deseos de seguir existiendo; quitó de en medio todo lo que se le puso en frente del motor, hendió, rompió, deshizo, destruyó, encogió mi espíritu, superexcitó mis nervios; pero me divirtió de un modo indecible, porque Melecio Volodio no fue un chófer, no; fue un “simoun” rugiente.
¿Por qué motivo surgió este furor, este estropicio continuo? ¿Por qué, si Volodio dominó el coche como lo dominó ningún chófer de los que tuve después?
Hice lo posible por conocer el fondo del misterio, y lo logré por fin.
-¡Melecio!-le dije, volviendo de un terrible circuito que produjo horrendos efectos destructores-. Es preciso que expliques lo que te ocurre. Muchos infelices muertos por nuestro coche piden un desquite… ¡Que yo mire en lo profundo de tu pecho, Melecio Volodio!…Di…¿por qué persistes en ese feroz proceder, en ese cruel ejercicio?
Melecio inspeccionó el horizonte, medio sumido en el crepúsculo, y moderó el correr del coche, poniéndolo en los veinticinco kilómetros, o puede que en los veinte.
Luego hizo un gesto triste.
-No soy cruel ni feroz, señor –susurró dulcemente- Destrozo y destruyo y rompo y siembro el terror… de un modo instintivo.
-¿De un modo instintivo? ¡Eres entonces un enfermo, Melecio!
Negó, moviendo el rostro.
-No, pero me ocurre, señor, que he sido muchísimo tiempo chófer de bomberos. Un chófer de bomberos es siempre el dueño del sitio por donde se mete. Todo el mundo le permite correr; no se le detiene; el sonido estridente e inconfundible del coche de bomberos, de esos héroes con cinturón, es suficiente, y el chófer de bomberos corre, corre… ¡Qué vértigo divino!
Concluyó diciendo:
-Mi defecto es que me creo que siempre voy conduciendo el coche de los bomberos, y como hoy no soy, señor, el dueño del sitio por donde me meto, pues ¡pulverizo todo lo que pesco!
Melecio prorrumpió en sollozos. Yo le procuré un consuelo por medio de dos “vermouths” de veinticinco céntimos.
Pero en el momento en que –despedido por mÍ- Melecio Volodio me entregó el uniforme de chófer tuve un disgusto de los de no te menees, como dicen en Chile.
La Voz, 21 de abril de 1928.


 




sábado, 12 de diciembre de 2015

REPRESENTACIÓN TEATRAL NAVIDEÑA






TEATRO

¿Sabéis que han expulsado al mes de diciembre del calendario?¿Queréis saber por qué?


 Los alumnos de 1º ESO A de nuestro centro han preparado una bonita obra que seguro que no os dejará indiferente.


Dicha representación será el miércoles 16, a las 20:00 horas, y en el Centro Cultural de la localidad.


Estáis todos invitados y os esperamos.



                        
  

jueves, 3 de diciembre de 2015

EJERCICIOS DE REPASO DE LITERATURA (1º B)

   Te propongo a continuación una serie de ejercicios que deberás de tener en cuenta para el examen de la semana que viene. Por supuesto, es obvio afirmar que la responsabilidad es tuya si al final decides no hacerlos o dar la lata continuamente a tus compañeros (que también puede ser).

 
   Por otra parte, en la última entrada del blog encontrarás las soluciones para algunas de las actividades propuestas; no así las de la parte teórica, claro está
  • Haz un esquema-resumen de la definición de literatura partiendo de los tres elementos fundamentales: el autor, el texto y el receptor. Fíjate en los conceptos importantes como desvío, desautomatización, horizonte de lectura…
  • Realiza otro en la que aparezca el epígrafe de “La literatura, un gran texto de textos” centrándote en el canon literario y las relaciones extratextuales.
  • En cuanto al lenguaje literario, lo más importante son las figuras estilísticas y la métrica (fotocopias aportadas). Echad un vistazo a los ejercicios que hemos hecho y corregido en clase.
  • Y por último, estudia bien los géneros literarios y sus subgéneros correspondientes.
    Esto es la parte teórica. Por lo que respecta a la práctica te ofrezco una serie de ejercicios en el que encontrarás las soluciones en el blog “Que es mi barco mi tesoro…”
  •  Analiza métricamente (número de sílabas, arte, rima, esquema y estrofa) y señala las figuras retóricas que encuentres (OJO: justifícalas en la estrofa, no pongas por poner…) (por ejemplo: anáfora en el verso tal porque se repiten….) en los siguientes versos:
                                          

 ESTROFA A

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

                              Sonatina de Rubén Darío. 


ESTROFA
Nº DE SÍLABAS

ARTE
RIMA
ESQUEMA MÉTRICO
ESTROFA  Y POEMA
       A
Alejandrinos (14)
Mayor
Consonante
            AABCCB
Sexteto (seis versos)
                                                  
    Las figuras literarias utilizadas en el poema son: Paralelismo- “La princesa está triste" (vs.1), "La princesa está pálida" (vs.4); "Que ha perdido la risa, que ha perdido el color" (vs.3); Anáfora- “La princesa...La princesa" (vs. 1 y 4);Aliteración- “Los suspiros se escapan de su boca de fresa" (vs.2); Interrogación retórica-"¿Qué tendrá la princesa?"(vs.1) ; Personificación- “Se desmaya una flor” (vs.6); Metáfora- "La princesa está pálida en su silla de oro" (vs. 4). 

POEMA B

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Soneto CXXVI de Lope de Vega. 

POEMA
Nº DE SÍLABAS

ARTE
RIMA
ESQUEMA MÉTRICO
ESTROFA  Y POEMA
       B
Endecasílabos (11)
Mayor
Consonante
ABBA ABBA CDC DCD
Dos cuartetos y dos tercetos que forman un soneto





      Las figuras literarias utilizadas en el poema son: Antítesis-"Mostrarse alegre, triste, humilde, altivo..." (vs. 6); Asíndeton- "Desmayarse, atreverse, estar furioso..." (vs.1); Paradoja-Hipérboles- "Beber veneno por licor süave/dar la vida y el alma a un desengaño" (vs. 10 y 13);  Paralelismo- Los verbos y los infinitivos; Metáforas- "Cielo" (alegría), "Infierno/veneno"(sufrimiento).

POEMA C

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.


Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández. 

   Las figuras literarias utilizadas en el poema son: Paralelismos- "Un manotazo duro, un golpe helado" (vs.1), "Temprano levantó la madrugada..." (vs. 10-12); Anáforas- "Temprano, temprano..." (vs.10-12); "No perdono, no perdono..." (vs.13-15); Personificación- "Temprano levantó la muerte el vuelo..." (vs.10); Antítesis- "Muerte enamorada" (vs. 13), "Muerte/Vida".




POEMA
Nº DE SÍLABAS

ARTE
RIMA
ESQUEMA MÉTRICO
ESTROFA  Y POEMA
       C
Endecasílabos (11)
Mayor
Consonante
ABB BCB CDC DED EFE
Tercetos (cinco)

  • Distingue los diferentes géneros y subgéneros en los diferentes fragmentos. Justifica tus respuestas.
FRAGMENTO A
DON LATINO: Si continúas con esa broma macabra, te abandono.
MAX: Yo soy el que se va para siempre.
DON LATINO: Incorpórate, Max. Vamos a caminar.
MAX: Estoy muerto.
DON LATINO: ¡Que me estás asustando! Max, vamos a caminar. Incorpórate, ¡no tuerzas la boca, condenado! ¡Max! ¡Max! ¡Condenado, responde!
MAX: Los muertos no hablan.
DON LATINO: Definitivamente, te dejo.
MAX: ¡Buenas noches!

                                    Luces de bohemia, Ramón María del Valle-Inclán.


   Este fragmento pertenece al género teatral (disposición dialogar y actúan de forma directa los personajes) y es una tragicomedia, subgénero teatral que mezcla los elementos cómicos y trágicos (en este caso, el personaje de MAX que cree que está muerto o que está torciendo la boca). 


FRAGMENTO B

Mío Cid Rodrigo Díaz en Burgos, la villa, entró;
hasta sesenta pendones llevaba el Campeador;
salían a verle todos, la mujer como el varón;
a las ventanas la gente burgalesa se asomó
con lágrimas en los ojos, ¡que tal era su dolor!
Todas las bocas honradas decían esta razón:
«¡Oh Dios, y qué buen vasallo, si tuviese buen señor!»


                                                          El Cantar de Mío Cid, Anónimo.

   Pertenece al género narrativo (aunque sea en verso) porque es un cantar de gesta medieval en el que se relatan las hazañas de un héroe que representa a una colectividad. 

FRAGMENTO C

“Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo.
Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario”.

                             El día de difuntos de 1836, Mariano José de Larra.

En este caso, es una narración breve y pertenece al subgénero del artículo de costumbres donde se destaca la pasividad de la población madrileña. 

“Cuando anuncian por un altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo” (Greguerías, Ramón Gómez de la Serna).














LA EDAD MEDIA: DIFERENCIAS ENTRE EL MESTER DE JUGLARÍA Y EL CLERECÍA, GONZALO DE BERCEO, "LIBRO DE BUEN AMOR", LIRICA POPULAR, EL CANTAR DE MÍO CID Y EL ROMANCERO.

           He de reconocer que esta comparación entre los dos mesteres es un clásico en los temas de literatura medieval. Por supue...